A los fideistas valedores de un cenotaño
que prescitos en su atavismo enfatizan,
mitómanos del epilogismo tábido
por su anosmia nugatoria occisa
me hallan renuente sobre el borrajo de su ínfula
Unívocos en su deletérea estulticia
por su ablepsia son del pálpito súbucos
hueros en el remusgo de los impróvidos
y prosélitos de un manumiso en el túmulo.
Mas quedos en su glatinosa Parusia
cual zupia de undosa purrela,
roznan su novilunio parvífico
y confutan con zurridos sus trenos.
Allá donde el almo es genitor apócrifo
glauco ó tal vez caliginoso envero,
allá donde vestiglo es liróforo
esméctico en su jipiar hialino
e ignavo de la cacosmia de su libamen ...
... donde el ábrego es apulótico y acezo
y el clangor sobre Ponto es Pristino,
donde el dilúculo abroga el lampo
y son lucífugas y mesméricas las Oréades.
Si es vesánico y acerbo el partiquino,
si es la mántica lábil, atrita o silente
invocad a Ilapa desde vuestra aponía
y colmad de aseidad al tultivo mengue.
En el comedio del fucilazo prorrumpe el dies irae
y me hallo atrafagado, coadyuvante de Sísifo,
en el anublo Circe es venusta
en la deprecación en monódico Hades.
Más allá de lo centrípeto y centrífugo
concomitantes de la exegénesis sornática
el mueso de optima sindéresis
es como garla con Academo en mi engástula
Y emético por la ahitera de gatuperio
yazco periático en la gravedad cáustica
y moro con Pirítxo en su tremer sempiterno.